Expertos analizan en la Universidad EIA los escenarios previsibles en la relación Colombia – Venezuela
La Universidad EIA fue el escenario de un Diálogo de Alto Nivel sobre el futuro de las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela, enfocándose en los desafíos prácticos y en las oportunidades reales que enfrentará el empresariado colombiano, y el antioqueño en particular, en los próximos meses. Durante el foro, líderes de opinión y consultores internacionales coincidieron en que la reactivación de la relación binacional debe dotarse de una transición institucional con certezas en el vecino, que además se acompañe de marcos legales estables que garanticen seguridad jurídica a largo plazo.
El encuentro, que reunió a representantes de la Universidad EIA, Atlantic Council, la Cámara de Comercio colombo-venezolana y la firma Araújo Ibarra, subrayó la necesidad de que el sector productivo antioqueño se anticipe a los cambios que están ocurriendo en la actualidad.
La rectora de la Universidad EIA, Nathalia Vélez Lopéz de Mesa, señaló que tras la intervención de enero de 2026, la administración estadounidense ha optado por un modelo de estabilización sin plazos definidos para elecciones, priorizando la recuperación económica y el control de los recursos energéticos como base de una transición gradual. A su juicio, este esquema ha permitido ciertos alivios en restricciones financieras y expectativas de inversión internacional; sin embargo, persisten profundas tensiones políticas, e incertidumbre institucional, que limita los efectos inmediatos de la reactivación económica.
De acuerdo con Saúl Pineda Hoyos, director del Centro de Pensamiento de la Universidad EIA, las relaciones económicas entre Colombia y Venezuela evidencian un patrón de auge, colapso y recuperación parcial en las últimas dos décadas. Las exportaciones colombianas hacia Venezuela alcanzaron su máximo histórico en 2008, superando los 6.000 millones de dólares, para luego desplomarse a menos de 196 millones en 2019. Desde entonces, se ha observado una recuperación progresiva que permitió superar los 1.000 millones de dólares en 2025, por segundo año consecutivo. No obstante, las cifras más recientes evidencian señales de fragilidad. Entre enero y febrero de 2026, las exportaciones colombianas hacia Venezuela sumaron 132 millones de dólares, registrando una caída del 13,7% frente al mismo periodo de 2025. Entre tanto, los flujos de inversión completan dos décadas continuas de completa marginalidad.
Durante el intercambio, Geoff Ramsey, del Atlantic Council, valoró como necesario el cumplimiento del plazo de 18 meses para la celebraciones libres en el vecino país. A su juicio, no es posible en el presente pensar en la misma “foto” de 2024 con una oposición volcada en las calles. Estados Unidos, al tiempo que apuesta por una estrategia de desmonte del actual régimen en Venezuela, se muestra como facilitador de acuerdos políticos, alrededor de los cuales quiere posicionar varios actores de la oposición. El levantamiento creciente de sanciones y el otorgamiento de licencias por parte de Estados Unidos en instituciones y sectores clave de la economía, apuntan en la dirección de acompañar los procesos de normalización política con estrategias de reactivación económica que, sin duda, serán también oportunidades para los flujos de comercio e inversión entre Colombia y Venezuela.
Por su parte, Martín Gustavo Ibarra, presidente de Araújo Ibarra, aterrizó el análisis al contexto colombiano señalando que la segura reactivación económica de Venezuela no debe entenderse como un ideal retórico, sino como una oportunidad para los empresarios colombianos y antioqueños. Ibarra enfatizó que, para liberar el potencial exportador de Antioquia, es imperativo establecer marcos estables que trasciendan los periodos de gobierno y eliminar los cuellos de botella legales, pero también mentales, que hoy obstaculizan el intercambio. «Antioquia fue la que región colombiana que más aprovechó el mercado venezolano en el pasado y ahora se perfila como la región ganadora en las inmensas posibilidades que hoy representa la reactivación económica del vecino país «, puntualizó.
Por su parte, Andrés Rugeles, Vicepresidente del Consejo Colombiano de Relaciones Exteriores, CORI, fue enfático en afirmar que las relaciones comerciales y de inversión entre Colombia y Venezuela no pueden ser reactivadas a cualquier costo. “La apuesta desde el más alto nivel del gobierno colombiano por un restablecimiento pleno de la institucionalidad democrática en Venezuela, es la condición básica de la reconstrucción. Se requiere la convocatoria de elecciones libres y transparentes.” Agregó, que la relación colombo – venezolana debe ser integral y con visión de largo plazo para incluir también aspectos críticos como la seguridad, la lucha contra el crimen trasnacional, desarrollo fronterizo, los temas migratorios, entre otros”, concluyó Rugeles.
Desde la perspectiva gremial, Luis Felipe Quintero, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, destacó que el dinamismo comercial ya es una realidad como consecuencia de la apertura gradual del comercio legal en la frontera de los dos países. Quintero señaló la importancia de reducir la incertidumbre, a partir de la consulta permanente de los empresarios del marco normativo binacional que hoy regula las corrientes de comercio e inversión entre los dos países. Así mismo los invitó a mantener actualizada la agenda de licenciamiento y levantamiento de sanciones al vecino país por parte de estados Unidos, subrayando que Antioquia tiene un rol protagónico en el suministro de bienes y servicios de que serán la clave de la recuperación del vecino país.
Finalmente, Juliana Villegas, directora de Promoción Internacional de Araújo Ibarra, insistió en que la reactivación exige identificar nichos específicos de mercado y entender los nuevos perfiles del consumidor venezolano. Para la experta, las oportunidades que ya son evidentes como consecuencia de la transición política y económica tutelada por Estados Unidos, se presentan en casi todos los sectores. Pero al mismo tiempo destacó actividades clave como los bienes y servicios conexos con el sector petrolero, la agroindustria, la metalmecánica, así como los servicios de software e ingeniería que va a requerir la reactivación económica del vecino país.
“Mientras el país presenta hoy un per cápita exportador de 900 dólares con destino a todos los mercados– que sigue siendo la mitad del alcanzado por América Latina y el Caribe – apenas presenta un per cápita de ventas externas de 20 dólares con destino a Venezuela, lo cual significa que el camino por recuperar es de gran extensión”, concluyó Villegas.


















