El CUEE y el G8 Universidades conversaron con la Ministra de Ciencia sobre el impacto del conocimiento en las regiones
Envigado, 30 de septiembre de 2026.
En un almuerzo de trabajo en la Universidad EIA, el Comité Universidad Empresa Estado (CUEE) y el G8 Universidades presentaron a la Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Claudia Benavides Salazar, más de dos décadas de trabajo conjunto y plantearon a Medellín y Antioquia como laboratorio para la agenda nacional de ciencia. La conversación dejó una idea común: el conocimiento tiene que llegar a las empresas y a las comunidades.
El martes 29 de septiembre, el Comité Universidad Empresa Estado (CUEE) y el G8 Universidades recibieron a la Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Claudia Benavides Salazar, para conversar sobre cómo hacer crecer la ciencia, la tecnología y la innovación desde las regiones. A la mesa se sentaron rectores, empresarios, gremios y representantes de la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia.
Juan Manuel Restrepo, rector de la Universidad EIA y miembro de la Junta Asesora del CUEE, planteó la conversación en tres momentos: lo que el ecosistema viene haciendo y proyectando, la visión del Gobierno nacional y un diálogo abierto para encontrar iniciativas conjuntas. Pero fue otra pregunta suya la que terminó por darle sentido a todo lo demás: qué impacto hemos generado con lo que hacemos y qué impacto podemos generar hacia adelante.
De construir confianza a generar impacto
Juan Carlos Moreno, líder de la mesa de Plataformas, respondió con la historia del propio CUEE, que se reúne cada mes desde 2003 y en octubre celebrará su reunión número 252: “La primera aproximación del CUEE se trató de construir confianza, de conocernos. Pero hoy estamos en otra etapa, hoy nos hemos configurado a buscar impacto”. Para lograrlo trabajan cuatro mesas, cuyas presentaciones dibujaron un recorrido completo: cómo se forma y se conecta el talento, cómo nacen los emprendimientos basados en conocimiento, cómo se financian y en qué territorio se desarrollan.
La mesa de Talento mostró que su Plataforma de Conexión de Talento ha impactado a más de 15.000 estudiantes y mentores con pasantías, retos de innovación abierta y rutas de conexión laboral. Es un modelo que este año llegó a los colegios y que ya adoptaron Urabá, el Oriente y el Suroeste.
La de Emprendimiento innovador, que reúne a cerca de 29 instituciones, trabaja para que un emprendedor pueda avanzar de la incubación a la aceleración sin depender de una sola entidad, a través de iniciativas como Medellín Conecta, aprobada por la Alcaldía para fortalecer a las organizaciones que acompañan a los emprendedores.
La de Financiación encontró su mayor brecha en el deeptech, pues según sus datos apenas el 5 % del capital de riesgo que llega al país se destina a ciencia y tecnología. Por eso trabaja en dos focos, la cultura de inversión y su democratización, y propone vehículos de inversión para startups y para universidades, además de líneas de fomento del Gobierno.
La de Plataformas, por su parte, acompaña la definición de zonas especiales de ciencia, tecnología e innovación en Medellín y la propuesta del G8 de convertir los muchos diagnósticos de la región en una sola agenda.
Al cerrar ese primer momento, el rector se dirigió a la Ministra: “Acá cuenta con un ecosistema para tener alianzas, para tener puentes, para soñar en conjunto”. Y añadió: “Yo creo que esta es una de las regiones que se ha organizado de una manera informal pero contundente”. Desde su saludo, la Ministra, que conoce el CUEE desde hace años, había reconocido a este ecosistema como un ejemplo para el país “por todo lo que han construido, aprendido, pero sobre todo que generosamente han transferido a la región y al país”. Ese aprendizaje se replica hoy en las nueve subregiones de Antioquia, donde los CUEE suman 570 encuentros.
“Venimos a cambiar”
Con esa frase la Ministra resumió su visión. El Ministerio atiende un rezago administrativo con un plan de choque, pero su apuesta no es solo “desatrasar”, ponerse al día, sino transformar la manera en que el país hace ciencia. “No podemos seguir en la misma conversación”, advirtió.
Esa transformación, explicó, parte de dos mandatos: que el conocimiento llegue a la empresa y que la ciencia y la tecnología protejan a las comunidades.
Ahí apareció de nuevo la pregunta por el impacto. La Ministra señaló que el país tiene cerca de 14 billones de pesos de regalías destinados a ciencia, tecnología e innovación cuyo impacto no se ha medido. Recordó que esos recursos provienen de hidrocarburos que algún día se agotarán: “Ese recurso tiene que reemplazar lo que los hidrocarburos no nos van a dar”. Anunció que pedirá a los departamentos reportar el impacto de lo invertido, e invitó a las universidades a volver a acompañar la evaluación de proyectos con sus profesores e investigadores. Para ilustrar el problema contó que, dentro del sistema, el programa Ondas se conocía como “la 33”, un número detrás del cual hay miles de niños que dejaron de ser atendidos. “No es un número”, insistió.
Su hoja de ruta se organiza en tres bloques: talento, capacidades e instrumentos, sostenidos por agendas que nazcan de las necesidades de los territorios. En talento, el reto es que las personas con formación de alto nivel lleguen a las empresas, algo que hoy solo ocurre con el 30 % de ellas. Para eso se renovará el programa Ondas y volverán a formarse gestores tecnológicos, a quienes llamó los traductores entre la ciencia y la industria. También aclaró que la ciencia no se reduce a lo digital: “Todo el mundo cree que lo digital es igual al universo de la tecnología, y eso nos hace mucho daño en el entendimiento de para qué hacemos ciencia”.
La prioridad del Ministerio, dijo, es la innovación basada en resultados científicos y tecnológicos. Para movilizar la inversión privada que esa apuesta requiere, trabaja en un fondo de fondos, en la compra pública de innovación y en la revisión de los beneficios tributarios, para que lleguen también a medianas y pequeñas empresas de base tecnológica. En ese punto hizo una propuesta concreta para Antioquia: crear una mesa de vehículos de inversión innovadores con el CUEE, el G8 y la Alcaldía de Medellín. Su argumento fue directo: “Talento tenemos, grupos de investigación tenemos (…), infraestructura tenemos (…). ¿Dónde nos falta la movilización del flujo? En la empresa privada”.
Del diagnóstico a las propuestas
Cuando el rector abrió el micrófono, pidió que cada institución dijera qué podía aportar. Las respuestas siguieron la dirección que había trazado la Ministra: cómo lograr que los recursos produzcan resultados. Juliana Velásquez, presidenta ejecutiva de Proantioquia, ofreció la experiencia de la plataforma de obras por impuestos para rediseñar los beneficios tributarios en CTI y propuso usar mecanismos de pago por resultados. Carolina Londoño, directora ejecutiva de Ruta N, puso a disposición la metodología de pago por resultados y las herramientas de datos de Medellín.
La idea de Medellín como laboratorio también atravesó la conversación. María Fernanda Galeano, secretaria de Desarrollo Económico de Medellín, invitó a la Ministra a acompañar la creación de zonas de tratamiento especial donde puedan probarse nuevas tecnologías. Antonio Copete, vicerrector de Ciencia, Tecnología e Innovación de EAFIT, propuso aprovechar la cultura de colaboración para ser el laboratorio, el sandbox de el resto del país.
Johana Vásquez, vicerrectora de la Universidad Nacional sede Medellín, destacó que la evaluación de impacto también es retrospectiva, citando la reforestación de la cuenca de Piedras Blancas. Yanet Londoño, presidenta de Hermeco (Offcorss), contó cómo la alianza con universidades y con Ruta N le ha permitido a la empresa obtener patentes. Ana Cecilia Escudero, vicerrectora de Investigación de la UPB, pidió claridad sobre la propiedad intelectual de los resultados con recursos públicos y el acceso a recursos genéticos. También se habló de ampliar roles de los doctores, reducir tiempos de contratación y de que Antioquia aporte sus capacidades en Chocó tras el terremoto. Julián Sierra, jefe de la División de Innovación de la Universidad de Antioquia y secretario técnico del CUEE, ofreció poner las capacidades del Comité al servicio de la Cumbre Nacional de CTI y del Plan Nacional de Desarrollo.
Continuidad para que el conocimiento transforme
El encuentro dejó tareas concretas. La más próxima es articular las propuestas de la región antes de que las mesas regionales del Plan Nacional de Desarrollo lleguen a Medellín, el 23 de octubre. A ella se suman la mesa de vehículos de inversión, la participación de las universidades en la evaluación de proyectos y la Cumbre Nacional de CTI.
La Ministra cerró con una reflexión sobre la continuidad. Ante las próximas elecciones, sostuvo que los temas de ciencia y tecnología “no deberían ser discrecionales a la visión del mandatario”. También habló de las brechas regionales y pidió llevar a cada departamento capacidades reales, pensadas desde el territorio y sostenibles en el tiempo.
La última palabra fue del rector, que resumió la imagen que dejó el encuentro: “Acá encuentra un ecosistema activo, propositivo, con ideas, que quiere sumarse a que demos ese paso hacia adelante”. Es una región que lleva dos décadas preguntándose cómo generar impacto y que ahora quiere ayudar a responder esa pregunta para el país.


















