El reciente triunfo en Curazao de nuestros estudiantes de Ingeniería no es obra de la casualidad, sino el resultado de un modelo formativo que les permitió descubrir y potenciar un talento deportivo de alto rendimiento a la par de su exigencia académica.
El tatami y el laboratorio tienen más en común de lo que parece: en ambos escenarios se requiere precisión, constancia, capacidad de análisis y una mentalidad dispuesta a aprender del ensayo y el error. Esta es la realidad que viven Owen Montiel y Sebastián Vergara, estudiantes de Ingeniería Mecatrónica e Ingeniería Administrativa de la Universidad EIA, quienes recientemente conquistaron medallas de oro en la Curacao Taekwondo Training Cup. Sin embargo, el mayor mérito detrás de estas preseas no es a quién vencieron, sino de dónde partieron.
El inicio: Descubrir un talento en la etapa universitaria
En el deporte de alto rendimiento, existe el paradigma de que para llegar a la élite internacional es necesario iniciar la disciplina en la primera infancia. La historia de Owen y Sebastián rompe este molde. Ambos encontraron en los espacios formativos y de Bienestar de la Universidad EIA su primer acercamiento a las artes marciales; comenzaron su proceso deportivo desde cero al mismo tiempo que iniciaban su vida universitaria.
«Para mí fue una experiencia muy importante porque cuando yo entré aquí en la Universidad fue la primera vez que entrenaba Taekwondo. Llevo haciendo este proceso solo tres años, a diferencia de otros competidores que llevan toda la vida en esto», relata Owen.
Esta misma ruta fue trazada por Sebastián, demostrando que, con el acompañamiento institucional adecuado, rigor metodológico y una fuerte determinación personal, es completamente viable alcanzar un nivel competitivo sobresaliente en corto tiempo, sin sacrificar la excelencia académica que exigen las ingenierías.
La prueba de fuego en el Caribe
Llegar a la competencia en Curazao implicó enfrentar un reto físico y mental considerable. No se trataba solo de presentarse al torneo, sino de someterse a un riguroso campamento de aclimatación y exigencia técnica. El certamen operó bajo las normativas actualizadas de la Federación Mundial de Taekwondo (WT) y contó con la dirección arbitral del juez olímpico internacional Guillermo Rodríguez.
Desde la dirección técnica, el entrenador de la Universidad destaca la tenacidad de los estudiantes durante la fase preparatoria: «Los primeros tres días tuvimos doble jornada de entrenamiento. La fatiga se sentía, pero ya el día de competencia se pusieron su uniforme y salieron a representar a la Universidad con toda. Se logró el objetivo».
Frente a ellos se plantaron competidores de Jamaica, Surinam, Aruba y Curazao; biotipos distintos y estilos de combate muy explosivos. Aplicando la táctica desarrollada en sus años de entrenamiento en la Institución, Owen (-58 kg) superó dos combates cruciales, mientras que Sebastián (-63 kg) impuso su técnica en tres enfrentamientos consecutivos, logrando ambos el escalón más alto del podio.
El camino por delante: La ruta ASCUN y la proyección global
Con la madurez que otorga la competencia internacional, los estudiantes y su entrenador mantienen los pies en la tierra y la mirada puesta en el calendario nacional. El objetivo inmediato es claro: disputar los clasificatorios regionales de los Juegos Universitarios Nacionales ASCUN, programados para el 2 y 3 de mayo en la Universidad Pontificia Bolivariana.
La meta técnica de este semestre es asegurar los cupos a las finales nacionales de ASCUN 2026, que se celebrarán en Medellín. A mediano y largo plazo, existe un horizonte mayor que impulsa los entrenamientos diarios: proyectar el ciclo preparatorio para buscar la clasificación a los Juegos Mundiales Universitarios FISU (Chungcheong 2027) en Corea del Sur.
En la Universidad EIA, celebramos este proceso. Felicitamos a Owen y a Sebastián por demostrarnos que la formación integral es una práctica diaria y medible. En consonancia con nuestro principio de «Ser, Saber y Servir», esta historia nos recuerda que el potencial humano no tiene límites cuando se cuenta con el entorno adecuado para desarrollarlo: un entrenamiento y una clase a la vez.










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